Actualización de la noticia del rescate del domingo

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Dos versiones, y dos héroes muy distintos, para un rescate en Somo
El conocido surfista David García corrige la versión dada por la Guardia Civil en el salvamento de un turista argentino en la tarde del domingo.
VIOLETA SANTIAGO/SANTANDER El Diario Montañes
Un rescate y dos héroes. Varias personas, entre ellas el conocido surfista David García, corrigieron ayer la versión facilitada por las fuerzas de seguridad del Estado sobre la ayuda prestada a un turista argentino que tenía problemas para salir del agua en la playa de Las Quebrantas, en Somo. Los hechos sucedieron en la tarde del domingo y, el lunes, una nota oficial loaba la arriesgada actuación de un guardia civil, a quien se atribuía la salvación del joven en apuros.

El propietario de la Escuela Cántabra de Surf, David García, no daba crédito a lo que leía ayer, martes, cuando vio publicada la noticia. «Sencillamente, no se corresponde con la realidad y había allí un grupo grande de testigos que lo pueden confirmar», indicó ayer. El deportista, que fue campeón de España de surf, agregó que no busca medallas «ni necesito reconocimientos de ningún tipo, porque la gente que conoce esta playa sabe que he sacado a mucha gente del mar. Tampoco quiero entrar en polémicas, pero sí hay que puntualizar que, si no llego a entrar yo, todavía están allí todos», contó visiblemente indignado con la versión oficial.

David García lleva 20 años practicando surf en Somo, lo que le da conocimientos más que suficientes de cómo funcionan las corrientes en el área. El día de autos un monitor de su escuela le avisó de que había dos personas con dificultades para salir del agua. «Me puse un traje de surf naranja y me acerqué a la gente con problemas. Para empezar, no eran sólo el argentino que había entrado al agua con una tabla y el guardia civil. Había una tercera persona que se sumó para ayudar».

Según sus datos, el miembro de la Benemérita «ha sido socorrista y por eso se tiró tan decidido. El domingo, sin embargo, hacía mucho viento y frío. Y sin aletas y contra corriente, como iba él, era imposible que sacara al surfista». Cuando García constató que el guardia civil -que portaba una tabla que le habían prestado- no podía solo con la situación le ofreció ayuda.

«Al principio me contestó que no, y yo me fui a coger una ola. Poco después ya le vi mucho más agobiado, así que le dije que tenía que remar hacia la izquierda, aunque él no quería. Ésta era la mejor solución: soplaba viento del oeste y en la dirección que había tomado él, no estaba consiguiendo nada. Como los surfistas tenemos una buena técnica de remada, pronto avanzamos 40 metros».

Entre las maniobras y el oleaje, el guardia civil se golpeó con una de las tablas en la cabeza, por lo que resultó herido. García afirmó que él le guió a la zona de rompiente, lo que facilitó su salida, lo mismo que la del joven argentino y la de la tercera persona.

«Yo no voy de héroe» repetía ayer David García. «He realizado más de 30 rescates y son cosas que no se hacen para contarlas. Ahora, fastidia mucho leer en un titular que un guardia civil salva a un surfista. El verdadero titular sería que un surfista salva a un guardia civil y a otro surfista».

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10 pensamientos sobre “Actualización de la noticia del rescate del domingo

  1. .. me acabo de enterar de todo este asunto.. y me parece muy bien la puntualización de “Capi”.. no se si el habrá sacado del agua tanta gente, no lo se.. lo que si se.. que todos los veranos son los surfers los que sacan a gente del agua pues se enteran antes que los socorristas..

  2. Creo que nadie puede negar lo inmensamente loable de arriesgar la vida por otra persona, por salvar la de un desconocido.
    El domingo pasado cometí el gran error de entrar al agua a montar olas con un amigo, en el peor momento que alguien puede elegir para darse un baño, comprometiendo sin querer mi vida y la de los que entraron a sacarme del infierno.

    Calculo desde mi lugar lo incomprensible de leer dos versiones tan distintas de mi rescate, y sonrío sabiendo lo simple de la respuesta.

    Esta es la historia desde mi punto de vista, mi desesperación, mis mareos y mis calambres de agua salada, con ayuda de los recuerdos de quienes estaban en la playa:

    Entramos al agua a las seis de la tarde, dejando a mi mujer resguardada de la llovizna en un bar, bromeando sobre el fuerte viento y lo raro de la playa de Somo sin surfers -solo un par de kitesurfers rompían la soledad-.

    Durante un rato intentamos agarrar un par de olas desastrosas y decidimos volver a la arena al ver que el mar nos complicaría la salida. Empieza el largo camino hasta la orilla, muchos minutos y varios intentos sin éxito; por fin una masa inmensa de agua nos cubre y pierdo de vista a Manu; me preocupo y dejo de nadar hasta que lo veo en la playa, haciendo señas con su tabla. Ha sido inmensamente más fuerte que yo y ya he perdido una buena racha de olas.

    Ya más tranquilo me digo “a seguir remando que es hora de ir a casa” y peleo un rato más. Después de varios minutos me agoto de nadar y empiezo a sentir frío, un calambre me endurece las piernas y me doy por vencido, pensando lo absurdo de todo, y repitiéndome sin mucho convencimiento “la primera regla es no desesperar”.

    Mientras, alertada por Manu, mi mujer ya ha pedido ayuda a unas personas que llaman a la guardia civil y mi amigo intenta entrar al mar a ayudarme; el cansancio lo vencería y le hago señas para que vuelva a la orilla. Desde el agua veo gente que se empieza a reunir y muevo los brazos en alto.

    En ese momento, acude a la playa Marcos (quien no supe que se trataba de un guardia civil hasta que me lo dijeron en el hospital); al verme se quita el traje y se tira al agua con la tabla de Manu.

    Dentro del mar, en mi plena “poco controlada” desesperación, veo a alguien casi desnudo acercándose bastante rápido con la tabla blanca; al llegar a mi me tranquiliza y me pregunta que pasó; me explica que hacer y me promete la tierra firme. Se baja de la tabla y rema por los dos para acercarnos a la rompiente mientras se me pasa el cansancio muscular y el calambre.

    Intentamos salir durante unos 15 minutos, me caigo un par de veces y me ayuda a subir a la tabla.

    Al rato llega un hombre con patas de rana (quien sería el danés) y nos ofrece ayuda, y unos minutos más tarde “Capi” David García (a quien tampoco conocía).

    En algún momento mi memoria se pierde, entre gritos y tensión, y me encuentro remando con los tres en un Cantábrico cada vez más agreste y lleno de viento, sintiendo la fuerza de la corriente que nos arrastra.

    Entre la confusión y la preocupación por mi estado deciden para donde ir, y como hacerlo; Capi es buen conocedor de la playa y sus corrientes y nos explica por donde. Yo me limito a intentar obedecer; me caigo de la tabla estúpidamente cada metro y medio y entorpezco mi propio salvamento. A cada grito de alerta o indicación me respondo en la cabeza “estoy muy asustado, mierda, estoy muy asustado… ”; la tarde se hace infinita… y siento que no salimos más.

    Un Zodiac se acerca pero es muy peligroso y le hacen señas para que no entre.

    El guardia civil se baja de la tabla (que agarra el danés) y se sube conmigo; me empuja a remar con él y obedecemos los gritos de Capi a subirnos a una ola inmensa, mientras este nos empuja de los talones para tomar velocidad. “Esta ola.. esta ola,… esta ola, vamos a por esta… que salimos!!”

    Agarramos una inmensa y llegamos lejos. El danés controla hábilmente las tablas durante todo el recorrido. Sentimos el alivio de casi salir, tocamos la arena con los pies y mi alegría me empuja entupidamente a intentar nadar a la playa, con el agua a la altura del cuello. Marcos me grita que no y el mar nos traga una vez más, otra vez por mi culpa.

    Yo respiro con mucha tensión, y pierdo absolutamente el control; trago agua, y respiro nerviosamente un par de veces más antes de que nos pegue otra ola.

    Capi me tranquiliza, y Marcos grita a las tablas de nuevo, que el danés controla para que no nos golpeen.

    Otra vez los gritos a coro de “a por estaaaa… vamos a por esta… que salimos!!” y siento la velocidad del mar que empuja, otra vez la fuerza en los talones, cuatro brazos en una tabla y siento que una ola gigante nos rompe encima, arrancándome a Marcos de la espalda que me expulsa a la orilla.

    Las tablas se zafan y una de ellas golpea al guardia en la cabeza.

    Son más de las 8 de la tarde, para mí el infierno a terminado… alguien me espera en la orilla y me dejo arrastrar hasta la arena, vomitándole agua en los pantalones.

    Nos trasladan a Valdecilla y dejo de estar alerta…

    He vuelto a nacer.

    Del “después” solo recuerdo borrosos detalles: el inmenso cariño con que me trató cada medico y enfermera/o que me cuidó desde la playa hasta dejar Urgencias, y la atención de cada uno de los que de una forma u otra participaron del rescate. Me doy cuenta del peligro que corrió la gente del Zodiac y me estremece. Gracias a todos ellos.

    La participación de cada uno de los tres que estuvieron en el agua conmigo es digna de aplausos y reconocimiento, estoy vivo gracias a la valentía de tres desconocidos y les estaré eternamente agradecido.

    Este es mi pequeño homenaje a los surfers que todos los años sacan a gente del mar, y la impagable vocación de servicio con que un guardia civil nadó hacia mí sin las garantías necesarias para sobrevivir.

    Gracias a las personas que dieron la voz de alerta.

    Gracias Capi, Danés y Marcos.

    Espero la vida me dé oportunidades de devolver el favor.

    ´turo

  3. …tu historia en primera persona, la angustia que ningun periodista podra reflejar.
    Muchas gracias por contarnoslo, tienes mucho valor por volverlo a recordar y nos servira a todos para ser mas prudentes.

    Un abrazo.

  4. Pues sí. Son historias que sólo se suelen leer en los ojos o como mucho en el apretón de manos al despedirse, pero que se agradece ver reflejadas por escrito o cuando se devuelve la moneda, aunque sea en otra circunstancia y con otra persona.

  5. Ha tardado en aprovechar capi para hacerse propaganda, con foto y todo.

    Bien por el rescate, mal por las formas..

  6. Prefiero que se haga propaganda el capi con razones que la guardia civil sin ellas…Creo que si la guardia civil no hubiera dado asi la noticia a la prensa el capi no habria dado la replica( esto se lo he oido comentar a el mismo….) y se hubiera quedado en otra anecdota más de las de todos los dias….Si yo saco a un tio no busco reconocimientos pero si el tanto se lo va a apuntar otro por la cara, encima siendo guardia civil…eso si que no! me hago la foto y lo que sea para que no tengan tanta cara

  7. Pero de lo que dice Capi a lo que dice el propio salvado me parece que hay un trecho y parece que el Guardia Civil, antiguo socorrista de la quebrantas y al parecer de Somo de toda la vida (algo conocera la playa)tan mal no debia estar pasandolo, aunque como es lógico una ayuda siempre viene bien.

    Pero bueno, que se salvo a ese hombre y lo demas da igual.

    De todas formas, seguramente la culpa de dar bien o mal la noticia, no la tiene el Guardia Civil, la tendrá quien envio la noticia, o quien no la supo redactar.

    Un saludo.

  8. si puede ser, cada uno da la noticia en función de sus propios intereses….y si, tines razón, lo más importante es que se salvo una vida sumando fuerzas de todos.

  9. How funny! I notice socks all the time. Just today, snititg in an AA meeting, I was deeply impressed with all the beautiful argyle socks many of the guys were sporting. (You could say that my mind wanders at times ) Afterwards, I complimented one of them on his, then showed him my chocolate-and-cream stripey socks from Gap (which really does make the most comfortable everyday socks I’ve worn). Socks are some kind of universal unifier.Quirky ties, however, can be really annoying if you haven’t got the presence to pull them off. Too easy to veer into David Brent territory.

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